Las sociedades europeas preindustrializadas no establecían una fase intermedia, los niños pasaban directamente a ser adultos.
El proceso de conformación de la juventud como grupo social se inició en Europa entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. El Estado moderno creó instituciones y reglamentaciones que delinearon la figura del joven.
Las “marcas” de estas instituciones que fijan las fronteras entre niños, jóvenes y adultos no existían o estaban organizadas de forma diferente antes de la Modernidad.
Estas marcas les dieron un perfil característico y facilitaron su organización y su actuación de forma independiente, aunque a la vez aumentaron el periodo de dependencia al estar cada vez más sujetos a controles familiares y de otras instituciones.
La existencia de la Juventud, su forma, contenido, y duración son construcciones sociales e históricas.
Si hablo de Juventud… invento teoría.
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