Llevo unas horas pegándole a este tema que es uno de los que corresponde a la asignatura de Teorías e Instituciones Contemporáneas de Educación (TICE).
Siguiendo el manual, que estudié hace un par de meses y leyendo algunas cosas de Illich como lo que os he propuesto anteriormente me he ido haciendo una idea acerca de la desescolarización. Quiero decir una idea teórica que pueda plasmar en un examen de desarrollo como el que nos toca en breve y que me permita salir más o menos airoso… aunque tengo mis dudas…
Insistiendo hoy en ello me he dado cuenta de un asunto particular en el que, asombrosamente, coinciden los desescolarizadores y también los neoliberales: esto es que hay demasiada gente estudiando y que el dinero del estado no alcanza. Lógicamente, y ya me corregiréis si en algo me equivoco (lo más probable) cada ‘escuela educativa’ adopta sus soluciones propias. E incluso dentro de cada una hay diferencias importantes. El caso es que los desescolarizadores proponen cerrar las escuelas, mientras que los neoliberales, proponen recortar presupuestos y privatizar.
Los primeros quieren eliminar los títulos universitarios y toda la estratificación creada para llegar a ellos. Los segundos los refuerzan y los adaptan a sus necesidades, esencialmente industriales y mercantiles.
Bueno, no hace falta ahondar en las diferencias. Lo que me parece importante es en lo que están de acuerdo, esto es:
No son necesarios tantos estudiantes ni titulados. Tanta ‘educación’ es más un producto de mercado, tal vez un error histórico, que una necesidad real. No es una necesidad ni individual, de quien estudia, ni tampoco una verdadera demanda social.
Tal vez la sociedad necesite gente educada, o gente que tenga ciertos saberes, o ciertos valores, incluso gente con formación y competencias. Eso está fuera de toda duda, al menos para mí, pero está bastante claro que, socialmente hablando, no son necesarios para nada la gran cantidad de licenciados, diplomados o doctores que salen todos los años de las aulas. Tal vez el negocio educativo necesite del dinero que los estudiantes o el estado aportan por la ‘educación’, pero nadie más.
McLuhan en el año 64 ya nos informó que ‘la mayor parte de la enseñanza tiene lugar fuera de la escuela’. Nada nuevo, por otra parte. Como él mismo afirma, ‘antes de que apareciera la imprenta, los jóvenes aprendían escuchando, mirando, actuando’.
En el mismo sentido Illich afirma: ‘Se tiene la tendencia a olvidar que la necesidad de educación en su acepción moderna, es una invención reciente. Era desconocida antes de la Reforma, excepto en la crianza de la primera edad [...]. Se la distinguía con mucha precisión de la instrucción necesaria al niño, y del estudio al cual más tarde se dedicaban algunos, bajo la dirección de un maestro. Para Voltaire, la palabra “educación” era todavía un neologismo presuntuoso, empleado por fatuos maestros de escuela’.
Entresaco a estos dos autores, tal vez los más conocidos deseducadores solo para señalar con sus palabras que la educación no es cosa de siempre.
¡Ojo! en ningún momento, leyendo sus obras, se ve que la rechacen, solamente no aceptan la educación impuesta ni la educación como negocio ni la educación como fórmula clasificadora y encasilladora de seres humanos. A eso es a lo que me refiero.
–¿Por qué vas a la Universidad?
–A aprender. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
–Para aprender no necesitas la Universidad
–Para sacarme un título y poder trabajar? ¡Premio! Eh ahí la triste respuesta.
Solo añadir que hace entre 20 y 40 años atrás la enseñanza a todos los niveles, la educación en España era mejor (con Franco incluido ¡quien lo iba a decir!). No lo digo de oídas, yo estaba allí para comprobarlo. ¡Es cierto!
Podríamos pensar que la Escuela Única (otro de los temas que pueden salir en el examen de TICE y que al parecer debería llamarse, según Luzuriaga y también yo lo creo, Escuela Unificada, porque significa unir la primaria con el bachillerato para proporcionar una educación cabal y más o menos completa a tod@s) es en cierta forma la culpable de todo…. se empieza por unificar la primaria con el bachillerato, se le suma la educación universitaria, que no es gratis pero tampoco inalcanzable, y se combina todo con un aumento impresionante de la población… y estamos de vuelta al principio (desescolarizadores y neolibares de acuerdo) con que el dinero no alcanza para que todo el mundo aprenda….
Bueno, voy a cortar pronto. Estoy viendo que me salen más preguntas que respuestas…
He interpetado por nuestro manual que los ‘hombres duros’ de la desescolarización fueron Reimer y Illich. Y que Goodman y Coombs eran más light, como Faure, y que Holt era otra cosa…
Como he estado leyendo los textos de la antología de TICE (todos menos Faure, que lo dejo para mañana) me he dado cuenta de que la cosa no va por ahí. Todos son más-que-lúcidos. El más denso, inalcanzable y tal vez más complejo es Illich. Goodman y Coombs son tremendamente lúcidos, muy duros, muy claros y muy interesantes, con propuestas nada marcianas.
De Holt no tenemos nada en la antología. Un tipo que quiere llevarse la escuela a casa suena a demente. Más que nada porque la casa está vacía. Papá y mamá trabajan a todas horas, ¿recuerdan?…
Pues tampoco dice tantas barbaridades… He encontrado en Internet alguna cosa interesante os dejo aquí un par de enlaces (Goodman y Holt) y, sobre todo si hacéis TICE, os ruego que miréis la antología y me escribáis por aquí vuestra opinión.
Lo digo pensando en que no nos vamos a pasar la cerrera memorizando y diciendo amén. Tal vez nos siente bien un poco de debate… Como si estuviéramos tomando café en el bar de la Uni. ¿Recordáis que lo dijimos un día?
Este de la desescolarización es un tema que de puro lejos (y no me refiero al tiempo ni al espacio) me suena a chino, pero la única conclusión a la que llego, junto a estos honorables deseducadores, es que escuela no es necesariamente sinónimo de educación y que, probablemente, Universidad sea su antónimo.
De todos modos, no pierdo la esperanza, algunos recursos tenemos, no todo es malo y depende, como siempre, sobre todo, de lo que cada uno haga. Pero eso sí: hay que tener los ojos bien abiertos y no creerse todo lo que se oye or ahí.
¿Vosotros qué opináis?


29 Mayo 2008 a las 4:40 pm
Hola empollón. Bueno, a mi se me empiezan a difuminar los datos y las características de uno y de otro, aunque creo que conservaré el poso bastante tiempo. Mi opinión, intentando simplificar, es que la escuela ya nació muerta, en referencia a la obra de uno de los desescolarizadores ( cual? no me acuerdo. Goodman?) Que ya nació con el fin de adoctrinar y de enraizar forever las ideas políticas, sociales, religiosas, costumbres… de cada sociedad, más con el objetivo de no dejar sitio a las costumbres del país vecino que de aprender. Y hoy en día, es una tuerca clave en la maquinaria complejísima y delicada de nuestra sociedad, dedicada a perpetuar el bucle capitalista, igual que todas las instituciones. La escuela es una mili para niños, así lo veo yo. Pero pienso que el engranaje es tan delicado, que si se quisiese hacer un cambio radical o al menos grande, se desplomaría la sociedad como un castillo de naipes y estamos mu locos como para que pase algo así. Creo que solo un cambio de mentalidad paulatino y global podría dar sus frutos. El otro día pensaba en aquello de que los niños aprenden A PESAR DE la escuela ( y tampoco recuerdo cual. Illich? Mcluhan?) y en parte estoy de acuerdo. Pensemos en un indivíduo, lo dibujamos como un punto y dibujamos más adelante otro punto que simboliza la educación y cultura que adquiriremos durante nuestra vida. Si unimos los dos puntos con una línea, creo que la única diferencia entre ESCUELA o NO ESCUELA, es que con escuela la línea es recta y con no escuela, la línea es en zig-zag. Solo que cada ángulo que forma el zig-zag está lleno de experiencias vitales y los aprendizajes fluyen a la vez que la vida. Para gustos los colores, preferir la línea recta, también me parece coherente, aunque de un gris y de un deshumanizado absoluto. Recordad cuando teníais 19-20 años ( y quien no tenga que ir muy atrás para recordarlo, mejor, más cacho de vida le queda), los compañeros más cultos y más educados eran los que empezaban o iban a la universidad, se expresaban mejor, escribían mejor, su vida era más ordenada, etc. Pero pasados los años, no sé si a vosotros os ocurre, las personas más sabias y que más me aportan, lo son porque han leído sin parar y han pensado sin parar, muchos no han pasado por estudios superiores, otros muchos empezaron y lo dejaron y otros sí los completaron, sin más. Y muchos de aquellos que comenzaron hace años que parecían ser el ejemplo a seguir, no han tocado un libro desde que acabaron la facultad, jamás han leído una poesía, no conocen otra música que la de los 40 principales y U2 en sus momentos más transgresores y cuando sale un progrema decente en la tele, aprovechan para ir a afeitarse o a depilarse. No puedes mantener una conversación con ellos sobre la vida sin hablar de dinero y trabajo, etc.
Respecto de lo que dices sobre aprender y/o titulitis, si no quisiesemos eltítulo, nos pillaríamos los libros y los leeríamos en casa a nuestra bola, sin pasar por exámenes, estress y falta de sueño. Eso no quita para que nos interese realmente lo que estudiamos y disfrutemos, Pero no lo podemos disfrutar más precisamente porque deseamos el título y éste tiene reloj, fecha y hora de exámenes. Somos parte del engranaje, la diferencia quizá es la motivación, pues el objetivo no es: título, sino título para X ( usease, pa algo). Creo que a estas alturas de la película todos sabemos que no vamos a cambiar el mundo, pero quizá si podemos hacer todo lo que podamos por humanizarlo y a partir de ahí, quizá otras cosas puedan ocurrir. Y PERDÓN, PERDÓN POR EL ROLLOOOOOOOO, besicos
29 Mayo 2008 a las 11:49 pm
Hola, Jezabel. Gracias por la respuesta. Además a cuestión larga, respuesta larga…
A mí me revienta esta sociedad basada en el consumo y la deseducación. Da pena que la gente prefiera no pensar. Y que no haya esa voluntad de cambiar, de forzar situaciones, de exigir que había, sin ir más lejos hace 40 años, justo en mayo del ‘68. Y no es que crea en revoluciones multitudinarias, sino precisamente en la revolución casera de enseñar a los chicos a pensar por sí mismos, o la que podamos hacer en nuestro barrio o población.
Pero si lo único que sabemos hacer es auyentar a los muchachos de la escuela y echarlos solos frente a una tele que atonta, entonces, merecemos todo lo que se nos pueda venir encima.
En fin, tal vez los chicos sean más listos de lo que creemos y sepan resolver sus propios asuntos a pesar de nuestra ‘educación’…
13 Mayo 2009 a las 3:03 pm
Hola chic@s un año despues voy a participar del debate porque aunque si me parecen válidas las teorías desescolarizadoras para los adultos, con los niños lo veo de otra forma porque ellos están en las manos de los adultos que son sus responsables y no siempre tendrán ni la sensibilidad ni la preparación necesaria para atender y formar adecuadamente a sus hijos y sería injusto.
Los valores de los padres serían sagrados y únicos sin la convivencia y el intercambio cultural que se puede dar en la diversidad de la escuela.
¡Ojo! no digo que no se pueda hacer bien sino que habría muchas diferencias significativas en la calidad de la educación que recibirían los niños en función de la cultura y a las expectativas de cada familia.
13 Mayo 2009 a las 4:09 pm
Es verdad lo que dices, Txoni. Normalmente cuando pienso en descolarización estoy pensando en jóvenes y adultos.
De todos modos, diría que los padres han de tener el derecho a NO llevar a sus hijos pequeños a las escuela si pueden comprometerse con su educación ellos mismos.
14 Mayo 2009 a las 7:32 am
Bueno a parte de nivel cultural yo estaba pensando en integrismo religioso. La obligatoriedad de la enseñanza “protege” en cierta manera a los niños de sus familias y les da otras oportunidades, aunque sean sesgadas (colegios privados, religiosos, etc) de conocer el mundo y otras formas de verlo.
Algunos son capaces de dejar morir a sus hijos por sus creencias: http://www.youtube.com/watch?v=b2nadDgJOw0&eurl=http%3A%2F%2Foldearth.wordpress.com%2F2008%2F07%2F16%2Fintegrismo-en-la-america-del-siglo-xxi%2F&feature=player_embedded , no creo que el estado de derecho sea mejor padre pero al menos da otra opción.
15 Mayo 2009 a las 12:17 am
Es un tema muy complejo. Lo que dices me parece acertado en determinadas circunstancias. Pero mi opinión digamos que ‘general’ es que cuanto menos interfiera el Estado en la vida de las personas, mejor.
No me refiero a que el Estado no cumpla sus obligaciones, poniendo a disposición de todos los servicios por los que nos cobra (y mucho), sino que no debe tener el poder de decirnos qué debemos hace y qué no, salvo en los casos en que nuestras acciones u omisiones pudieran perjudicar a otras personas y a la propia sociedad.
Con respecto a los padres integristas (del tipo que sea)… qué hacer. Es difícil, caparlos no es una alternativa (aunque pueda haber ganas a veces) ni tampoco se les puede dejar que le estropeen la vida a sus hijos, así que este planteamiento justificaría la intervención… lo malo es que estas cosas se sabe cuando y cómo empiezan, pero no cómo terminan…
Recuerdo una película argentina que me impresionó y me gustó mucho: “Las mantenidas sin sueños”, de una madre aparentemente muy poco operativa y su hija (y más gente). Da qué pensar acerca de los juicios sociales acerca de quién sirve como madre y quien no.
Ken Loach tb tiene alguna película superdura sobre las intervenciones en familias ‘desestructuradas’.
Sinceramente, dudo mucho de la eficacia de las intervenciones. A pesar de todo en el lugar donde trabajo, hay menores que vienen de familias de este tipo y hay veces en que parece que es lo mejor (la separación), pero diría que debe pesar más la acción (violenta) por parte de los adultos que la inacción. O sea, que no es lo mismo un padre que viole a su hija y pegue a su mujer, que una madre pobre que fume porros.
Por otra parte, como se sabe, los centros de menores no son siempre la mejor alternativa…
15 Mayo 2009 a las 7:44 am
Estoy totalmente de acuerdo contigo en cuanto a intervención y la verdad es que no voy a defender ni el estado de derecho ni su paternalismo pero lo que se consiguió con la obligatoriedad de la enseñanza tampoco lo podemos ignorar.
16 Mayo 2009 a las 2:26 am
Para mí la obligatoriedad más allá de los 14 es una farsa que no funciona.
Los chavales a esa edad (a partir de los 14) son incontenibles. Si en su casa les han dado manga ancha y son rebeldes no hay profesor que consiga contenerlos… Alguno muy hábil tal vez sea capaz de captar a una minoría. Pero los profesores andan escasos de recursos y los problemas son muchos.
Cuando yo hice el bachillerato casi no se pasaba lista en los institutos. Quien quería iba y quien no, pues no iba. Muchos nos lo montábamos en plan mixto: hoy clase, mañana mani, el otro billares…
Como los institutos no eran cárceles ni guarderías, como ahora, no había los problemas que hay ahora: profesores estresados, mal ambiente y nivel de enseñanza muy bajo.
Sinceramente (y es mi experiencia personal) creo que no se puede obligar a estudiar a un chaval que es un torrente de vitalidad, lleno de inquietudes por muchas cosas, pero con pocas ganas (y costumbre) de arrimar los codos y leer.
Mi teoría, a los 15 años y ahora, es que el que no estudia debe ponerse a trabajar… y cuando vea de que va el rollo del trabajo (duro y malpagado) ya le entrarán ganas de volver a estudiar.
Como digo, toda esta teoría vale para adolescentes y adolescentas ya crecidit@s. Los niños deben ir al colegio a aprender a leer, escribir y todo lo que se pueda hasta los 14. De los padres, y del garbo que se den los profesores hasta esa edad, depende una buena parte de su actitud en los años siguientes.
No es cuestión de leyes que, está claro, no han servido para nada bueno. Es cuestión de educación de verdad y de ser conscientes de unas realidades con las que hay que trabajar.
16 Mayo 2009 a las 12:06 pm
Estoy de acuerdo contigo Jordi, con la experiencia es como se aprenden las cosas de la vida, hasta cuando estudias una carrera luego la práctica es lo que verdaderamente vale, los conocimientos tb pero ni no hay prácticas, cuando yo trabajaba en hospitales los ATS llegaban los pobres asustados y nosotros los auxiliares les teníamos que enseñar. Hace muchos años pero sigue siendo igual en muchos casos. Eso hice con uno de mis hijos que no querian estudiar y lo puse a trabajar en un horno de pan, cuando se tenia que levantar a las 5 de la mañana, dormir durante el dia y no disfrutar mientras los demás amigos lo hacian se puso las pilas.
17 Mayo 2009 a las 12:05 am
A muchos nos han pasado cosas así. Además, estudiar no es la respuesta a todos los males ni lo que todo el mundo necesita. Me refiero a carreras universitarias…
Hay profesiones muy bonitas, para las que también se estudia, pero de otra forma…
Es más, diría que lo verdaderamente importante: para mí las humanidades y las ‘ciencias sociales’, están desapareciendo de las universidades.
Ahora hay formación, pero casi no queda educación. Y, personalmente, la primera me importa un pimiento… en cambio la segunda… creo que todo el mundo debería tener acceso.
Besos, Paqui y demás compañer@s
18 Mayo 2009 a las 10:14 am
La universidad pasa a ser un producto más de la sociedad de mercado al servicio de las empresas y sus necesidades. La labor de la universidad va a ser formar trabajadores, enseñar las habilidades necesarias a la producción y el amor al saber, la filosofía y las humanidades no son más que obstaculos inservibles y trasnochados de romanticos que viven fuera de la realidad. Es una pena pero parece que ya no hay vuelta atras y a la mayoría de estudiantes les da igual.