No soy muy televisivo y los deportes me gusta más practicarlos que verlos en TV. Bueno, ahora tampoco estoy muy deportivo, pero, al menos caminar por la montaña sigue siendo una gran satisfacción para mí.
A lo que iba. El día 8 empiezan las Olimpiadas de Pekin y a pesar de mi anterior afirmación seguramente habría visto algunas pruebas de atletismo. Me fascina contemplar hasta dónde puede llegar a superarse el ser humano. Siempre pienso, además, en el sacrificio enorme que hacen esos jóvenes atletas, pues supongo que prácticamente renuncian a llevar una vida ‘normal’ con tal de conseguir ese sueño…
Bueno, todo eso me atrae y es lo que a veces hace que me siente ante el televisor cuando se producen esta clase de eventos.
Pero esta vez no lo voy a hacer. Es una opción personal que no pretendo exportar entre los compañeros y compañeras que leen este blog.
Pero creo que China no está a la altura en cuanto a derechos humanos para que yo le haga la rosca siguiendo sus Olimpiadas y como para esto todavía soy libre, elijo no verlas.
Si alguien comparte mi opinión, le invito a que aquí en comentarios nos explique a todos pq China no está a la altura o nos enlace alguna información al respecto que se encuentre en la red.
Por ahora os dejo un par de enlaces que apuntan a las llamadas Habitaciones de la muerte, conocidas desde los años 90 pero que siguen de actualidad por el mero hecho de su existencia y la difusión de informaciones y documentos gráficos en fechas recientes:
Es solo una parte de todo lo que sale a la luz en los últimos tiempos y aprovechando el boom mediático olímpico. Tal vez algunas cosas se hayan exagerado o se tergiversen en beneficio de intereses más o menos oscuros, pero además de estas noticias de los orfanatos hay otras como el desalojo y destrucción de barrios populares en Pekín, las limitaciones a la libertad de prensa, los recortes en al acceso a internet, la violencia en Tibet, la utilización de mano de obra infantil en la industria, las ejecuciones y la pena de muerte, etc, etc.
No todo puede ser mala fe y descrédito, algo de verdad debe haber…